“Daría
todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro.” De ese mismo modo cambiaría
todo el valor que tengo por apartar de mi la mitad de todos mis miedos. Es muy
abstracto eso del miedo, difícil de definir. Yo diría que es algo así como un
escudo que nos hace perder oportunidades y personas, pero que al mismo tiempo
nos protege. Nos protege tanto del mundo, como de los sentimientos, como de
nosotros mismos. Crea una barrera inquebrantable que de alguna manera nos hace
esconder cada una de nuestras emociones, porque al hacerlo o al arriesgarnos
tenemos mucho que perder. (A veces no pensamos que lo que podemos ganar le da un
millón de vueltas a lo que nos arriesgamos a perder). Pero bueno, es cierto que
es algo incontrolable pero también se supera. Pierdes el miedo, a veces por
simple locura. Y no me refiero solo al amor, hay miles de miedos. Podemos
hablar del miedo al fracaso, a no llegar a ser lo que todo el mundo espera de
nosotros, miedo a quedarnos solos, miedo a decepcionar a aquellos que siempre
creyeron en nosotros.
Pero
hay un momento de alto, en el que te plateas a qué tienes miedo, si es tanto
como pensabas o simplemente para protegerte lo has usado de excusa.
Si
quieres hacer algo encuentras un motivo, sino, encontrarás una excusa.