lunes, 30 de abril de 2012

Respirando a gramos

Una tras otra.
Qué divertido resultaba cuando solo era algún que otro fin de semana. Cuando, en principio, era pura diversión. Todo empieza una noche, con una copa y una voz que se te acerque al oído de un impulso y te diga " tomate esto, que ya verás que subidón". En un principio no le ves ninguna pega, es una raya, solo una. "Solo hoy" te dices intentando auto convencerte de que no repetirás. Y ves los resultados, la energía, las ganas de comerte el mundo, verlo todo al ras de tus zapatos de tacón. Esa cautivas al mundo, no te das cuenta de que acabas de entrar en un laberinto del que difícilmente conseguirás salir.
Esa raya de cocaína, la que iba a ser "única" ahora en tu vida se ha multiplicado, cada fin de semana. Te consolaras pensando que no estas enganchada. "Yo lo dejo cuando quiera". Ahora ya, te has bajado de los zapatos de tacón, sientes la debilidad que te causa el colocón. ¿Cuesta verdad? Ya no es tan divertido, ya no te puedes comer el mundo, estas cerca de la mitad del laberinto. Si no pides ayudas, te tragará. La gente comenzará a advertirte, les dirás que no lo harás de nuevo, pero seguro que buscaras el dinero en sitios impensables, para el último gramo. ¿Te has dado cuenta? Ya no hablamos de rayas, hablamos de de gramos.
Ya no es la primera, la de "solo por probar", ni es solo para aguantar el ritmo de la fiesta, ni tan siquiera para aguantar el mono. Ahora es el gramo que te da la vida, el que hace que tirarte hasta lo más hondo. Por el que robarás a tu mismísima madre, esa madre que te acoge después de cada recaída. Robarás a tus hermanos, engañarás, muchas veces hasta pensarás en prostituirte. Pero que coño, no puedes ni con tu vida, como para plantearte ponerte unos zapatos de tacón en una esquina.
Envenenarás todo lo que tocas, lo irás pudriendo. Te perderán el respeto, no te dejarán de querer, eso no. Tu madre, te seguirá arropando en la cama cuando vuelvas colocada y tu hija te seguirá leyendo obras clásicas de la literatura para que te duermas. Y te dará un beso de buenas noches esperando que al día siguiente sigas ahí.
No te reprocharan nada, aunque a veces el trato sea mas distante. Te visitarán en cada centro de rehabilitación e intentarán siempre que no vuelvas a recaer. Yo te digo, que nunca te dejarán de querer, que no te van a dejar sola.
Tú elegirás tu soledad, tú elegirás tu vida, tú verás si haces o no daño a tu alrededor. Tú decidirás cuando parar, cuando recuperar tu familia. Lo decidirás al igual que aquel viernes, subida a tus tacones más altos lleggaste a respirar entre rayas, cayendo a lo más bajo.

jueves, 19 de abril de 2012

Buenos días princesa

Buenas tardes, después de una siesta de unas dos horas no es que esté especialmente ágil mentalmente pero haré un esfuerzo. Hoy escribo en especial para una amiga, que sé que sabrá que es para ella cuando lo lea. Le he preparado un pequeño cuento, que espero que le guste.
En un país muy, muy lejano vivía una pequeña princesa. Ella era muy amable y le encantaba socializar con todos los niños de el reino. Fue creciendo y poco a poco dejo de ser esa pequeña para convertirse en una mujer echa y derecha. Tenía muy claro lo que quería hacer en su vida la mayoría de las veces, ya que le daba mil y una vueltas a casa detalle. Me gustaría parar a analizar un momento la personalidad tan controvertida de nuestra joven princesa. Por aquel entonces, era muy racionalista y buscaba continuamente el porqué de las cosas, analizaba los detalles. Sobre todo los que se referían al comportamiento de la gente, le encantaba observar con perspicacia cada mirada y saber lo que pensaba cada uno o el siguiente movimiento sin la necesidad de las palabras. Eso, podríamos decir que le hacía sentirse más segura, poder controlar cada reacción. Era una gran necesidad para ella tener el control casi en cada momento, le resultaba realmente difícil dejarse llevar por los momentos.
Hubo un punto que la hizo pararse en seco, arriesgarlo todo sin miedo a perder. Eso la hizo darse cuenta de que se puede querer sin pensar en nada más que en aprovechar cada día. Las partes mas amargas me las voy a ahorrar, porque es como esa parte de los limones que aunque haya sido importante ha sido demasiado ácida como para tener que recordar. Creo que eso le hizo querer controlar más todos los factores de su vida, pero bueno tiene una fuerza increíble que demuestra día a día.
También tenemos que decir que nuestra protagonista siempre ha vivido tras un muro, en él se esconde de todos sus miedos. Ha creado un muro para aparentar que los sentimientos y los golpes son incapaces de quebrantarla. Lo que no sabe es que yo he visto por un agujerito pequeño, por una grieta lo que hay detrás de ese muro. Y he visto a la princesa que corría jugando despreocupadamente, que no miraba atrás ni adelante. La que a veces tiene miedo, y otras baila como una loca.
Bueno parece que voy perdiendo el hilo del cuento, pero prosigamos. Esta princesa, con este perfil tan peculiar, creyó que ella no era de historias de esas de príncipes y princesas con finales felices galopando en un raudo corcel. Pero bueno con el tiempo cambio de idea, el tiempo pasó y tuvo hasta niños pequeñitos, de esos que te dan ganas de comerte los mofletes de un bocado. Y fue feliz, increiblemente feliz. Porque ella era la princesa de su reino, y no necesitaba nadie para poder hacer competencia a la estrella mas brillante del firmamento.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

martes, 17 de abril de 2012

Y entonces suspiró...

Fue un suspiro largo y profundo. De esos que casi te dejan sin aire. Se paró a pensar en el porqué de un suspiro así en un día como el de hoy. Era un día bochornoso de primavera pero tenía toda la pinta de que se avecinaba una gran tormenta. No tenía tampoco muy claro el porqué de los suspiros, lo que en el fondo significan.
Se paró en seco en frente de la ventana, observando la inmensidad de la ciudad y "aiss", otra vez. No podía creerlo, volvía a suspirar. Quizás le faltaba algo en su vida, y ese algo le hacía suspirar de aquella manera. Pero no, eso era imposible, tenía una pareja increíble que la quería y la cuidaba de la mejor de las maneras y en los demás aspectos de su vida nada era transcendental como para que hoy tuviera esa necesidad de suspirar.
También cabía la posibilidad de que no fuera algo del presente, si no algo del pasado. Algo que le hubiera traído a la mente ese día de abril. De repente le vino la imagen de una vieja amiga, que hace años le dijo el significado oculto de los suspiros; un suspiro es aire que te sobra por alguien que te falta. Que gran razón, pensó de nuevo al recordar con total nitidez el momento.
Pero dedujo que ese no podía ser el caso, tenía todo lo que podía pedir. Había luchado en su medida por lo que tenía a todos los niveles de su vida.
Que impotencia, no podía parar de darle vueltas y de repente avistó a lo lejos una pareja joven y enamorada, con una pasión incontrolable que se comían el mundo con la sonrisa. Eran la pura imagen de la felicidad.
Lo único que se le pasó por la mente fue: lucha por lo que quieres y no por lo que tienes. Quizás ahí estaba el porqué, en que ahora ya era demasiado tarde para recuperar a esa persona que le hacía suspirar, pero de felicidad.


Al fin y al cabo, tabú

El sexo, el acto sexual, la lujuria, la pasión. Parece que en las últimas décadas es un tema que ha ido aceptándose en nuestra sociedad. Es decir, ya no es aquel tema tabú que nuestras madres o abuelas rehuían como si se tratara de un pecado capital. El sexo, como simple placer, no ha sido siempre algo tan aceptado generalmente como nosotros pensamos. Nuestra generación ha nacido en la era de la libertad de expresión y de libre opinión y no somos capaces de valorarlo.

Si ponemos nuestras mentes, que tan abiertas creemos, 50 años atrás por ejemplo, podremos ver que el sexo es algo que era únicamente aceptado dentro del matrimonio y con el único fin de procrear. No había lugar para las relaciones extra matrimoniales, ni para los ahora tan extendidos “rollos de una noche”.

Pero tampoco pensemos que ya está todo hecho, que esto ya es un gran libre albedrío. Hay temas en lo relacionado con el sexo que siguen siendo tabú. Como claro ejemplo tenemos las relaciones homosexuales, y la gran repercusión que tiene el hablar de ellas en medios públicos. Cómo en pleno siglo XXI la gente puede llegar a escandalizarse por el simple hecho de que oír hablar de una posible relación sexual entre dos personas del mismo sexo.

Siento la necesidad de recordar, que es el sexo, en su estado más puro es la expresión de la pasión, muchas veces con amor y otras tantas sin él. Pero que es un acto libre, entre personas, siendo del mismo sexo o de sexos opuestos. Que ya no tiene porque ser algo de lo que avergonzarse o de hablar a escondidas, porque es una forma de expresar sentimientos y de disfrutar de la vida.

Para finalizar solo les pido que se paren a pensar y a hacer una corta reflexión. ¿No creen que uno de los mayores placeres de la vida esté en el mayor de los orgasmos?

viernes, 9 de marzo de 2012

Reflejos

10 segundos antes de salir de casa, con la chaqueta desabrochada todavía y las llaves en la mano observamos rápidamente nuestra imagen antes de emprender el camino automático que seguro hacemos cada mañana. En ese último repaso revisamos la vestimenta imprecisa y el medio recogido tanto como los gemelos de la camisa o el nudo de la corbata. Miramos en esos 10 segundos nuestro aspecto hayamos estado arreglándonos 4 minutos así como si hemos estado cerca de 40.
Es el momento de aprobación que necesitamos hacerle a nuestra mente, es el momento en el que vemos nuestro reflejo, lo que vemos a través de ese juego de luces y esa ley de reflexión.
¿ Y qué vemos? En mi opinión es absolutamente relativo, dado que la imagen que tengamos de nosotros mismos estará directamente relacionada con nuestro estado de ánimo en ese momento y sera directamente proporcional a nuestro nivel de confianza. Cuanto más alta sea nuestra autoestima mejor será la imagen que captemos y con el descenso de esta la imagen sera cada vez mas decadente. Es lo que tiene la subjetividad, que transforma la realidad para acomodarla a lo que queremos ver en cada momento.
La cuestión está en poder pasar en esos 10 segundos por enfrente del espejo y con la cabeza bien alta sentir que irradias belleza y eres la persona más sexy que esa mañana verá salir el sol.

martes, 28 de febrero de 2012

Creo que nuestro amor puede hacer todo lo que nos propongamos.

Lo nuestro no acabó, jamás ha acabado.
Hay historias que no acaban nunca, que permanecen en nuestras mentes el resto de nuestra vida. Vuelven en fracciones de segundo para que recordemos a esa persona que en algún momento de nuestra vida llegó para marcar un antes y un después.
Esa persona que un día me volvió loca, poco a poco, a fuego muy lento se hizo imprescindible. Todo empieza como un juego, una amistad. E intentas engañarte cuando ves que puedes sentir algo más porque esa amistad es demasiado importante para dejar que se esfume por unos sentimientos confundidos. Pero todo va a más con el tiempo, cada vez las tus sonrisas tienen más que ver con su mirada. Hasta que te das cuenta de que solo entre sus brazos te sientes protegida del mundo, solo ella hace los problemas pequeños y los miedos los convierte en retos que superar. Ella consigue que te quites la coraza y que seas simplemente tu, te invita a usar la primera persona del singular mejor que nadie. Con ella te puedes imaginar dentro de 20 años, dadas de la mano sin que eso te asuste.
Sabes la vas a querer como no has querido a nadie y que es de la persona que te acordarás cuando pases por la esquina que la conociste o cuando veas la película que tanto le gustaba.
Por ella eres capaz de jugarte la vida a ver si tienes suerte, eres capaz de elegir el camino más difícil, ese que solo tiene una posibilidad entre millones de que no tropieces. Por esa persona que te hace disfrutar a ratitos del mundo vas a dejar de andarte por las ramas para aferrarte con fuerza a la vida, para no dejar pasar un segundo más sin estar a su lado.
A ella le podrás decir, aunque pasen los años, que lo vuestro no terminó nunca.

jueves, 26 de enero de 2012

Aunque el puzzle tuviera 1 millón de piezas...

Cuando hablamos de un rompecabezas, nos referimos a diferentes piezas que forman un mismo todo. Es decir, son partes diferentes que unidas forman una unidad conjunta, perfecta. Todas ellas forman una figura ideal, solo que hay veces que alguna de las piezas se pierde. Mejor dicho, dejamos que se pierda, no tenemos el suficiente cuidado como para mantenerla entre nuestras manos el tiempo suficiente hasta haber completado el rompecabezas.
Nuestras mentes están demasiado ocupas en otros asuntos, o en otras piezas incluso y cuando llega el momento de colocar la pieza en su sitio estratégico nos damos cuenta de que no está. Sin saber exactamente cuando, donde ni porque razón la hemos perdido nos encontramos desorientados, notamos que esa pieza que antes tan poco apreciabamos era fundamental.
Esa pequeña pieza era la que hacía que todo nuestro puzzle cobrara sentido, la que hacía que el mismo pisara el suelo con fuerza, era aquella que nos enseño que las cosas más pequeñas son las más importantes y las que luego acabaremos echando de menos.
Por eso mismo hay que cuidar bien cada pieza del rompecabezas de nuestras vidas, porque solo una es la mitad perfecta que nos complementa. Solo una es la que hace que todo nuestro gran rompecabezas cobre sentido, y cuídala, no la dejes caer, que luego es realmente difícil de encontrar.

lunes, 23 de enero de 2012

Feliz inocencia.

La felicidad esta definida por la RAE como estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien, satisfacción, gusto, contento o suerte feliz. Es, sin duda alguna, una definición bastante amplia teniendo en cuenta la dificultad que acarrea explicar o aclarar la significación de un sentimiento tan importante en nuestras vidas.
Pero tomar la felicidad como meta en la vida no tiene mayor sentido. La felicidad no puede ser algo que te propongas, no es algo que puedas apuntar en la lista de tareas que puede que tengas pegada a la nevera con un imán con forma de fresa. La felicidad es mucho más que eso, es ver la vida desde una perspectiva diferente, darte cuenta de que tienes un lugar que ocupar en el mundo y que puedes sentirte orgullosa de ello.
Pero llegar a este estado anímico no es tan fácil, sencillamente porque nuestras mentes tienden a revolver demasiado las acciones en nuestro subconsciente. Siendo así,¿cómo conseguir ser feliz teniendo en cuenta que no podemos ignorar la realidad? En este punto puede que tenga algo que ver la inocencia, esa inocencia que no te hace ver del todo la realidad, que hace que veas el amanecer más claro, que te enseña que cuando no sale el sol siempre queda la luna.
Puede, que una vez pasada esa inocencia te lleves un golpe fuerte, que te haga temblar hasta las pestañas. Pero, si no mantienes ese punto de inocencia que te esconda de la cruda realidad, te aseguro que ser feliz se te hará mucho más difícil.

Aquel lugar donde se dejaba ser simplemente ella.

Zas, cuando menos te lo esperas, cuando todas tus sonrisas vuelven a ser verdaderas. En ese momento en el que has dejado atrás esas gotas de agua dulce, que tantas veces habían bajado por tus mejillas como las mismísimas cataratas del niagara. Es en ese preciso instante cuando en una milésima de segundo, vuelve todo lo que creías olvidado. Vuelve con más fuerza que nunca, imbatible a nuestra propia mente, como si de una fuerza del cosmos se tratase. Una fuerza que se nos escapa de las manos, que puede llevarnos a la locura. Puede recordarnos tanto el mejor de los besos, como la mas amarga de las lágrimas.Puede transportarnos a el que fuera el lugar donde podíamos usar en el mejor de sus sentidos la primera persona del plural. Nos recuerda la sensación de libertad, en la que nos dejábamos llevar. Aquel lugar donde se dejaba ser simplemente ella.
Entonces te das cuenta de que esa armadura de la que estabas completamente orgullosa, tan solo se trata de una tirita del tamaño de un pequeño arañazo. Demasiado pequeña para poder parar algo tan grande.
La única solución es buscar la manera de saldar tus deudas morales, hacer todo lo que algún día te propusiste y no dejar ningún cabo suelto a merced del destino. Recuerda que siempre será mejor arrepentirte de lo que hiciste, que no de lo que dejaste por hacer. Y sonríe, que la luna quiere verte bailar.

sábado, 21 de enero de 2012

Con solo una sonrisa, mi cabeza volvió loca.

Y es que con una sonrisa, cambia la forma de ver el mundo. Hasta el día más gris del año puede convertirse en el mas soleado de la última década, solo, con el leve resplandor que perciben tus ojos al encontrase con ella. Son gestos, a nuestra vista muchas veces imperceptibles, que te pueden llevar a la mayor de las locuras en determinados momentos de tu vida. Convierten momentos, en algo para el recuerdo, endulzan vidas. Cogen toda la tristeza, la atrapan entre los dientes y con con lo que consiguen crean caramelos de vida, caramelos de sueños. Pequeñas dosis de alegría, que junto a ellas los problemas siempre, serán menos problema. Porque si miras al mundo con la mejor de tus sonrisas, podrás pisar fuerte y decirte hoy, me voy a comer el mundo.
Sinceramente, creo que son la esencia de la vida, lo que nos hace ver todo de color de rosa, llevarnos a la locura, perder el sentido porque en tus ojos se refleje su sonrisa. Esa preciosa sonrisa que un día consiguió llevar a tu cabeza a la locura. Esa sonrisa por la que pararías el cielo y cogerías una nube para que nunca se desvaneciera. Esa misma sonrisa que supe que no podía dejar que dejase de brillar.