jueves, 26 de enero de 2012

Aunque el puzzle tuviera 1 millón de piezas...

Cuando hablamos de un rompecabezas, nos referimos a diferentes piezas que forman un mismo todo. Es decir, son partes diferentes que unidas forman una unidad conjunta, perfecta. Todas ellas forman una figura ideal, solo que hay veces que alguna de las piezas se pierde. Mejor dicho, dejamos que se pierda, no tenemos el suficiente cuidado como para mantenerla entre nuestras manos el tiempo suficiente hasta haber completado el rompecabezas.
Nuestras mentes están demasiado ocupas en otros asuntos, o en otras piezas incluso y cuando llega el momento de colocar la pieza en su sitio estratégico nos damos cuenta de que no está. Sin saber exactamente cuando, donde ni porque razón la hemos perdido nos encontramos desorientados, notamos que esa pieza que antes tan poco apreciabamos era fundamental.
Esa pequeña pieza era la que hacía que todo nuestro puzzle cobrara sentido, la que hacía que el mismo pisara el suelo con fuerza, era aquella que nos enseño que las cosas más pequeñas son las más importantes y las que luego acabaremos echando de menos.
Por eso mismo hay que cuidar bien cada pieza del rompecabezas de nuestras vidas, porque solo una es la mitad perfecta que nos complementa. Solo una es la que hace que todo nuestro gran rompecabezas cobre sentido, y cuídala, no la dejes caer, que luego es realmente difícil de encontrar.

lunes, 23 de enero de 2012

Feliz inocencia.

La felicidad esta definida por la RAE como estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien, satisfacción, gusto, contento o suerte feliz. Es, sin duda alguna, una definición bastante amplia teniendo en cuenta la dificultad que acarrea explicar o aclarar la significación de un sentimiento tan importante en nuestras vidas.
Pero tomar la felicidad como meta en la vida no tiene mayor sentido. La felicidad no puede ser algo que te propongas, no es algo que puedas apuntar en la lista de tareas que puede que tengas pegada a la nevera con un imán con forma de fresa. La felicidad es mucho más que eso, es ver la vida desde una perspectiva diferente, darte cuenta de que tienes un lugar que ocupar en el mundo y que puedes sentirte orgullosa de ello.
Pero llegar a este estado anímico no es tan fácil, sencillamente porque nuestras mentes tienden a revolver demasiado las acciones en nuestro subconsciente. Siendo así,¿cómo conseguir ser feliz teniendo en cuenta que no podemos ignorar la realidad? En este punto puede que tenga algo que ver la inocencia, esa inocencia que no te hace ver del todo la realidad, que hace que veas el amanecer más claro, que te enseña que cuando no sale el sol siempre queda la luna.
Puede, que una vez pasada esa inocencia te lleves un golpe fuerte, que te haga temblar hasta las pestañas. Pero, si no mantienes ese punto de inocencia que te esconda de la cruda realidad, te aseguro que ser feliz se te hará mucho más difícil.

Aquel lugar donde se dejaba ser simplemente ella.

Zas, cuando menos te lo esperas, cuando todas tus sonrisas vuelven a ser verdaderas. En ese momento en el que has dejado atrás esas gotas de agua dulce, que tantas veces habían bajado por tus mejillas como las mismísimas cataratas del niagara. Es en ese preciso instante cuando en una milésima de segundo, vuelve todo lo que creías olvidado. Vuelve con más fuerza que nunca, imbatible a nuestra propia mente, como si de una fuerza del cosmos se tratase. Una fuerza que se nos escapa de las manos, que puede llevarnos a la locura. Puede recordarnos tanto el mejor de los besos, como la mas amarga de las lágrimas.Puede transportarnos a el que fuera el lugar donde podíamos usar en el mejor de sus sentidos la primera persona del plural. Nos recuerda la sensación de libertad, en la que nos dejábamos llevar. Aquel lugar donde se dejaba ser simplemente ella.
Entonces te das cuenta de que esa armadura de la que estabas completamente orgullosa, tan solo se trata de una tirita del tamaño de un pequeño arañazo. Demasiado pequeña para poder parar algo tan grande.
La única solución es buscar la manera de saldar tus deudas morales, hacer todo lo que algún día te propusiste y no dejar ningún cabo suelto a merced del destino. Recuerda que siempre será mejor arrepentirte de lo que hiciste, que no de lo que dejaste por hacer. Y sonríe, que la luna quiere verte bailar.

sábado, 21 de enero de 2012

Con solo una sonrisa, mi cabeza volvió loca.

Y es que con una sonrisa, cambia la forma de ver el mundo. Hasta el día más gris del año puede convertirse en el mas soleado de la última década, solo, con el leve resplandor que perciben tus ojos al encontrase con ella. Son gestos, a nuestra vista muchas veces imperceptibles, que te pueden llevar a la mayor de las locuras en determinados momentos de tu vida. Convierten momentos, en algo para el recuerdo, endulzan vidas. Cogen toda la tristeza, la atrapan entre los dientes y con con lo que consiguen crean caramelos de vida, caramelos de sueños. Pequeñas dosis de alegría, que junto a ellas los problemas siempre, serán menos problema. Porque si miras al mundo con la mejor de tus sonrisas, podrás pisar fuerte y decirte hoy, me voy a comer el mundo.
Sinceramente, creo que son la esencia de la vida, lo que nos hace ver todo de color de rosa, llevarnos a la locura, perder el sentido porque en tus ojos se refleje su sonrisa. Esa preciosa sonrisa que un día consiguió llevar a tu cabeza a la locura. Esa sonrisa por la que pararías el cielo y cogerías una nube para que nunca se desvaneciera. Esa misma sonrisa que supe que no podía dejar que dejase de brillar.