sábado, 21 de enero de 2012

Con solo una sonrisa, mi cabeza volvió loca.

Y es que con una sonrisa, cambia la forma de ver el mundo. Hasta el día más gris del año puede convertirse en el mas soleado de la última década, solo, con el leve resplandor que perciben tus ojos al encontrase con ella. Son gestos, a nuestra vista muchas veces imperceptibles, que te pueden llevar a la mayor de las locuras en determinados momentos de tu vida. Convierten momentos, en algo para el recuerdo, endulzan vidas. Cogen toda la tristeza, la atrapan entre los dientes y con con lo que consiguen crean caramelos de vida, caramelos de sueños. Pequeñas dosis de alegría, que junto a ellas los problemas siempre, serán menos problema. Porque si miras al mundo con la mejor de tus sonrisas, podrás pisar fuerte y decirte hoy, me voy a comer el mundo.
Sinceramente, creo que son la esencia de la vida, lo que nos hace ver todo de color de rosa, llevarnos a la locura, perder el sentido porque en tus ojos se refleje su sonrisa. Esa preciosa sonrisa que un día consiguió llevar a tu cabeza a la locura. Esa sonrisa por la que pararías el cielo y cogerías una nube para que nunca se desvaneciera. Esa misma sonrisa que supe que no podía dejar que dejase de brillar.

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